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Ajo: contraindicaciones y efectos secundarios

Ajo: contraindicaciones y efectos secundarios

Contraindicaciones del ajo

El ajo es un alimento nutritivo lleno de beneficios para la salud. Durante años, ha sido promocionado como una opción terapéutica alternativa, y natural, para diferentes problemas de salud, desde reducir el colesterol hasta posiblemente para prevenir el cáncer. Pero antes de comenzar a triturar, picar y agregar ajo a nuestra dieta, ¿cuáles son sus efectos secundarios o contraindicaciones?.

Por ello, no solo es necesario averiguar los riesgos y beneficios del ajo, sino entender también cómo sus diferentes principios activos pueden terminar haciendo más daño que bien. Aunque, es cierto, por lo general se trata de un alimento sumamente adecuado dentro de una dieta lo más variada y equilibrada posible.

Cuáles son las principales contraindicaciones del ajo

Se deben tener precauciones especiales en caso de tener algunas de las siguientes afecciones, patologías o condiciones de salud:

Trastornos de sangrado: Si tienes problemas de sangrado o hemorragias no se aconseja el consumo de ajo, en especial el ajo fresco y crudo, ya que podría aumentar el riesgo de sufrir sangrados.

Diabetes: En personas con diabetes, y que además siguen un tratamiento farmacológico con el fin de reducir los niveles de glucosa en sangre, puede hacer que el azúcar en la sangre sea aún más bajo.

Presión arterial baja: El ajo puede disminuir la presión arterial, por lo que tomar ajo puede hacer que la presión arterial sea demasiado baja, especialmente en personas que suelen tener hipotensión arterial.

Problemas estomacales o digestivos: El ajo puede irritar el tracto gastrointestinal, especialmente cuando se consume crudo. Se debe usar con precaución cuando tienes problemas estomacales o digestivos.

Efectos secundarios del ajo y seguridad

Se considera que el ajo es probablemente seguro para la mayoría de las personas cuando se consume de forma adecuada; esto es, cuando se toma con normalidad y nunca en exceso (ya sea en la cocina o de forma medicinal, por ejemplo en forma de cápsulas).

El ajo se ha utilizado de forma segura en investigaciones científicas que han durado hasta un máximo de 7 años.

No obstante, cuando se toma por vía oral es común que cause mal aliento, acidez estomacal, sensación de ardor en la boca o en el estómago, gases, náuseas, vómitos, olor corporal molesto o incómodo y diarrea.

Además, los efectos secundarios pueden ser peores cuando se consume el ajo crudo (esto es, sin cocinar).

También puede aumentar el riesgo de sangrado. Por ejemplo, existen informes que señalan la presencia de sangrado en personas que se han sometido a una cirugía después de haber tomado ajo.

Por otro lado, se han reportado casos de asma en personas que trabajan habitualmente con ajo, siendo posibles a su vez la aparición de otras reacciones alérgicas.

Cuando se aplica sobre la piel, el ajo es considerado como posiblemente no seguro, ya que puede ocasionar una irritación severa de la piel.

¿Qué hace el ajo? ¿Cuáles son sus beneficios?

El ajo ha sido utilizado durante siglos con el fin de combatir no solo las bacterias y los virus, sino también a la hora de acelerar la curación de diferentes enfermedades y patologías. Casi podríamos decir incluso que, en la antigüedad, el ajo era considerado como un auténtico remedio natural para casi todo, desde dolores de estómago hasta la tos, pasando por gripes, resfriados e infecciones variadas.

Y, efectivamente, según un estudio publicado en el año 2014, el ajo es especialmente efectivo y útil a la hora de mejorar el sistema inmunológico, tratar las enfermedades cardiovasculares y mucho más.

Cada vez que trituramos ajo crudo se produce un químico conocido con el nombre de alicina. Se trata del principal componente que le brinda al ajo no solo su potente y característico olor, sino que también es parte responsable de las cualidades que ayudan a combatir los gérmenes, y que promueven la salud cuando lo consumimos machacado.

Así, de acuerdo al National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH), la alicina ayudaría a reducir el colesterol en la sangre (aunque es cierto que otros estudios muestran que, en realidad, este efecto no sería tal); retrasar el desarrollo de aterosclerosis o arterias endurecidas; fluidificar la sangre de forma similar a como lo haría una aspirina; disminuir los riesgos de algunos tipos de cáncer.

No obstante, como hemos conocido, el ajo puede interferir con la acción de ciertos medicamentos, a la vez que un estudio llevado a cabo a largo plazo encontró que el consumo de ajo no ejercía ningún efecto en el desarrollo de cáncer de estómago (por ejemplo, para este tipo de tumor el ajo no actuaba como un preventivo).

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